Preámbulo a las instrucciones para manejar un móvil
"Piensa en esto: cuando te regalan un móvil te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el móvil, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, Samsung Galaxy o Iphone, con miles de aplicaciones; no te regalan solamente esa menuda computadora que llevarás en el bolsillo y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que unir a tu cuerpo como un trocito desesperado refugiándose en tu ropa. Te regalan la necesidad de mirarlo todos los días, la obligación de recargarlo para que siga siendo un móvil; te regalan la obsesión de atender a los mensajes y llamadas, a los anuncios por la radio, a las ofertas que llegan por servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu teléfono con los demás móviles. No te regalan un móvil, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del teléfono".
(Texto adaptado del original Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj de Julio Cortázar)

casi-no-estudiante dijo
Siento decirte que esta vez no estoy de acuerdo contigo (tal vez porque mi móvil no es tan pijo como el tuyo...). Lo que yo creo es que más que al cacharro ese en sí somos adictos a la(s) persona(s) cuya(s) llamadas o mensajes esperamos, por lo menos ése era mi caso. Claro que el móvil me es bastante útil porque me sirve de reloj y despertador pero si se me olvida o se queda sin batería de vez en cuando tampoco me siento “desnuda”. ¿Y si se pierde o me lo roban? Pues nada, se compra otro y ya está, me dolería mucho más si se me perdiera uno u otro libro o alguno de mis lacitos ;)
15 Septiembre 2011 | 09:52 PM