Teenage Fanclub en Málaga (Teatro Cervantes, 01.03.08)
El pasado sábado 1 de marzo visitaban Málaga los escoceses Teenage Fanclub. Completaban así una extraña gira que días antes les había llevado por Murcia y Valencia. La razón de estos conciertos aún no la sabemos; algunos dicen que están grabando material nuevo en nuestro país y han aprovechado para salir a la carretera (en cualquier caso, durante el concierto del Cervantes no interpretaron ninguna canción inédita). Con algunos minutos de retraso, la banda saltó al escenario entre aplausos y sonrisas del numeroso público.
Podríamos denominar el concierto como un abrumador grandes éxitos en directo. Tal vez alguno echó en falta piezas como I don’t want control of you o Winter, pero la lista de temas inmediatamente reconocibles fue interminable y sería injusto poner pegas al repertorio. I need direction fue de lo mejorcito junto a la siempre fantástica Ain’t that enough o Your love is the place where I come from (o lo que es lo mismo, una de las canciones más bonitas de los 90). Poco importó que la guitarra de Raymond McGinley se ahogara entre la maraña de sonido en alguna que otra ocasión (todo lo contrario que el teclado) o que Norman Blake rompiera alguna cuerda de su guitarra o se le olvidasen algunas frases en Everything flows: llegó un punto en que casi todos los asistentes movíamos cabeza, pies y manos mientras cantábamos algún fragmento perdido con la boca torcida en un gesto de felicidad. Mucho tuvo que ver también la sobredosis de sonrisas que repartió Blake durante toda la actuación. Antes de los bises llegó una majestuosa The concept y, tras los aplausos de rigor, volvieron al escenario para interpretar Neil Jung, Don’t look back, Alcoholic y la ya citada Everything flows. La ovación fue descomunal pero los escoceses no volvieron.
Teenage Fanclub repitieron en directo lo que vienen haciendo desde hace años, esto es, interpretar de forma más que notable muchas de las buenísimas canciones que poseen. Todo ello sazonado con un carisma que, al igual que sus melodías sin fecha de caducidad, te alegran el presente inmediato y el futuro abstracto.
La foto es de Sergi Serrano
