The Piper At The Gates Of Dawn cumple 40 años
Otro disco que cumple cuarenta años en este 2007 es The Piper At The Gates Of Dawn, el primer álbum de Pink Floyd. Un trabajo, al igual que Syd Barrett, misterioso, único y atractivo. Un viaje lleno de luces, imágenes y colores del que su mago creador no regresaría jamás. Poco se puede añadir que no se haya comentado ya sobre esta joya psicodélica. Sin embargo, es hora de acordarnos una vez más de ella ya que, para celebrar sus cuarenta añitos, se edita de nuevo con algún que otro atractivo extra. El pack se compone de tres cds: los dos primeros contienen la versión original del álbum (en mono y, la novedad, en estéreo) y el tercero incluye algunas de las canciones que publicaron en aquellos años, ya fuera como singles o como b-sides. Es decir, encontramos See Emily play y Arnold Lane (sus dos primeros y magistrales sencillos) además de Candy and a currant bun, Apples and oranges (que también aparece aquí en mono y estéreo) y la deliciosa Paintbox. Realmente nada nuevo, ya que estas grabaciones se han ido publicando a lo largo de estos cuarenta años en distintos proyectos (Relics o Early Singles, por ejemplo). Lo inédito se encuentra en lo que sería la cara B del tercer compacto, lugar donde los verdaderos amantes de esta obra se detendrán con entusiasmo, pese a que el nuevo material sea más bien limitado, a saber: dos tomas de la visionaria Interstellar Overdrive (Take 2 French Edit y Take 6, concretamente) y una versión alternativa de Matilda Mother (con cambios en los textos, por ejemplo). Se trata de una buena reedición gracias al material que incluye, pero no convence del todo lo de incluir el disco en mono y en estéreo por separado, consiguiendo elevar el paquete a tres discos y encareciendo el producto. En cualquier caso, buena oportunidad para recuperar uno de los trabajos más representativo de los sesenta.


Eclipse dijo
Sin duda es una excelente edición. Yo prefiero que el mono y el stereo estén en discos distintos, por el simple placer de poner el play y que el disco se detenga solo cuando termine. Y bueno, el tercer disco es la guinda, y se agradece de nuevo que no hayan puesto las bonus tracks en el mismo disco. Eso, al fin y al cabo, es cuidar el trabajo original y dejarlo intacto para ser saboreado. Por cierto, el librito interior contiene unas pinturas del propio Barrett, y para mi es lo mejor de la edición.
Un saludo y larga vida a esta obra maestra.
15 Septiembre 2007 | 01:28 PM