Integrándome en la Familia Soprano
Ahora que solo queda poco más de un mes para que podamos disfrutar de nuevos episodios de Los Soprano (¡regresan el 12 de marzo!), he pensado en escribir algo sobre la serie. No se muy bien que comentar sobre ella que no se haya dicho ya desde que comenzara sus emisiones en 1999, pero bueno. El caso es que lo merece.
Yo la descubrí hace relativamente poco. Había terminado de ver el último episodio de A dos metros bajo tierra y me quedé con ganas de más. Sin embargo, la cosa estaba difícil ya que la serie creada por Alan Ball deja el listón muy alto. Yo conocía, claro, de la existencia de Los Soprano desde hacía tiempo: aquellos anuncios en Canal +, cosas de la vida, no me llamaban la atención. Después, con esto de internet y los foros, descubrí la legión de seguidores que tiene. Multitud de alabanzas hicieron que me interesara por ella y, por fin, me decidí a verla. Comencé a conseguir los episodios por internet, pero sin hacerle mucho caso, ya que seguía teniendo otras prioridades. Sin embargo, al final me hice con los packs de las tres primeras temporadas en dvd de golpe. Y todo gracias a un error del centro comercial donde los compré, que las "regalaba" por ocho euros cada uno, cuando vienen a costar unos cuarenta. Una ganga de la que tuve conocimiento gracias a Oster, que fue quien avisó a través de un foro.
El caso es que ya tenía 39 episodios de la Familia Soprano para degustar, y con la posibilidad del casi obligado visionado en versión original subtitulada (nada de snobismos ni cosas así: la diferencia entre verla doblada o no es abismal). Tengo que reconocer que los primeros tres o cuatro episodios no me entusiasmaron en demasía. No me decepcionaron, pero tenía la esperanza de que aquello despegara de un momento a otro hacia cotas mucho más altas. Pero llegó el capítulo de "La Universidad", donde Tony y su hija, Meadow, viajan de centro en centro con solicitudes. Ese episodio me encantó (y lo sigue haciendo). Queda genial la aparición del tipo ese al que Tony conoce y como es insertada dentro del argumento principial del capítulo. Al final del mismo vemos como la hija interroga a su padre sobre el tipo de negocios en que está metido... A partir de ahí, mis ganas de seguir viendo episodios se fue acrecentando de manera considerable.
Mi gran afición a la serie se debe a la calidad que, a mi entender, atesora. Posee, además, todo lo que le pido a una producción de estas características, solo que Los Soprano eleva todos los rasgos positivos que podemos encontrar al cubo. El punto fuerte, como ya lo fuera en A dos metros bajo tierra, son sin duda los personajes, destacando de forma brillante la figura de Tony Soprano (James Gandolfini). No es una serie de mafiosos al uso, no. Va más allá. La familia (la... ¿real?) da los mismos quebraderos de cabeza a Tony que los integrantes de la Familia. Silvio (un sorprendente Steve Van Zandt), Paulie (Tony Sirico), Chris (Michael Imperioli), Vito (Joseph Gannascoli), Ralph (Joe Pantoliano), ... todo un elenco de personajes perfectamente caracterizados y con gran peso dentro de la historia. El desarrollo de estos a lo largo de estas cinco temporadas ha sido magistral. Al igual que los de su mujer Carmela (Edie Falco) o sus hijos AJ (Robert Iler) y Meadow (Jamie-Lynn Sigler), su tio Junior (Dominic Chianese), su hermana Janice (Aida Turturro) e incluso su madre Livia (Nancy Marchand). Mención aparte merece la relación entre la doctora Melfi (Lorraine Bracco) y Tony...
Y paro ya. En internet se pueden encontrar textos realmente interesantes hablando sobre la serie. Lo mejor, sin duda, es disfrutar de los cuatro packs de dvds si se tiene tal posibilidad. Actualmente no la emiten en ningún canal (al menos que yo sepa), pero a partir del 12 de marzo comienza la sexta temporada en EE.UU. y, bueno, con internet ya se sabe.
