La Coctelera

My Back Pages

Categoría: Series

3 Noviembre 2008

¡AltaFidelidad.org se renueva!

Todos los que participamos en esta web, y gran parte de los que nos acompañan en el foro, tenemos algo en común. Sí, no somos profesionales, no tenemos un carnet, pero nos mueve una enorme pasión por la música.

Somos los que rebuscamos entre discos perdidos de décadas pasadas, de artistas desconocidos que vivieron vidas intensas, de músicos consagrados que hoy, con distinta suerte, reviven sus mejores momentos. Somos los que nos emocionamos en mitad de un concierto con un solo acorde de guitarra y nos sentimos en comunión como si participásemos de un ritual ancestral. Y tal vez lo sea.

Hoy empezamos una nueva etapa con más ganas y nuevas fuerzas, y, al igual que generación tras generación, seguiremos sorprendiéndonos y, al escuchar una canción, de ayer o de hoy, nos seguirá moviendo la curiosidad y nos preguntaremos, como canta Dion DiMucci, “¿Qué es ese sonido? ¿No te ha estremecido?”.

Rockin´in a free world…

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3 Octubre 2008

Cumpleaños total

My Back Pages cumple hoy tres años. Durante todo este tiempo se han publicado más de 240 entradas entre críticas de discos, crónicas de conciertos, canciones infinitas, videos arrebatadores... Todo ello acompañado, en algunos casos, de las aportaciones de lectores en forma de comentarios. También han pasado por aquí colaboradores ocasionales (Jesús, Andrea o Antonio, por ejemplo) que han puesto su granito de arena de forma honesta y desinteresada. Hace pocos días, además, nació el fotolog; un espacio fabricado con cariño y emoción donde la música sigue encarnando el papel principal. Vamos, que estos mil días y pico dan para mucho. Lo mejor de todo es que hay más ganas de estar por aquí que hace tres años. ¡Gracias a todos!

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30 Septiembre 2008

Fotolog

Nace, como complemento a este blog, su hermanito pequeño. Hermosas fotos, textos improvisados y mucha música es lo que pretende ofrecer My Back Page(s). Que lo disfruten.

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28 Marzo 2008

mybackpages.es

Gracias a Jesús ya se puede acceder también al blog desde la dirección http://www.mybackpages.es

"Rock and roll can never die"

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28 Febrero 2008

200 días en Sing-Sing

Por fin podemos descargar el primer número de 200 días en Sing-Sing, proyecto que nace gracias a Javier Reguera, creador del fantástico blog Así se fundó Carnaby Street.

No tenemos dinero, no tenemos dominio (.com), no tenemos web... pero tenemos la revista. La intención, en primera instancia, era hacernos con un dominio propio y diseñar una web a la última donde centralizar toda la información sobre la revista. Sin embargo, preferimos darle vuelo, sin más. Y para ello disponemos de dos pistas de despegue: este blog y otro que hemos acomodado para tal ocasión: 200 días en Sing-Sing (también en blogger). 200 días en Sing-Sing es una revista cultural descargable, en PDF, y los links para tal función se mantendrán en el tiempo. Creemos que internet ofrece los suficientes recursos como para llevarlo a cabo. El lugar donde se aloje es lo de menos.

Posdata > El segundo número ya está en marcha. Todos aquellos que quieran colaborar en él no dudeis en escribir a singsing2008@gmail.com.

Desgargar 200 días en Sing-Sing, No.1 Marzo 2008
Blog 200 días en Sing-Sing

He tenido la suerte de colaborar con algunos textos sobre Like a rolling stone de Dylan. En unos días lo colgaré integramente por aquí.

¡Esperamos que os guste!

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12 Mayo 2007

Tercer aniversario de AltaFidelidad.org

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22 Octubre 2006

Un añito (y algo más...)

Pues si, My back pages cumplió un añito el pasado 3 de octubre. Entre una cosa y otra no me he dado cuenta. El caso es que, con 18 días de retraso, me gustaría agradecer a todos los que alguna vez se han pasado por este pequeño espacio ya sea para leer o dejar algún comentario. ¡Mil gracias! Espero seguir por aquí, aunque sea con menos frecuencia de la que me gustaría. Me lo paso bien escribiendo y creo que eso es importante para que esto siga adelante. Lo dicho, gracias y a ver si cumplimos otro añito más en La Coctelera.

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5 Marzo 2006

A dos metros bajo tierra (II)

Hoy mi buen amigo Rand es el que escribe más cosas sobre A dos metros bajo tierra. ¡Gracias!

El ser humano es supersticioso por naturaleza y hay temas de los que no nos gusta hablar, que nos incomodan. Uno de ellos es la muerte. Todos vamos a morir tarde o temprano, pero es algo que nos cuesta aceptar aunque sepamos que es inevitable. A lo largo de la vida nos encontramos con la muerte de seres queridos y de allegados. Estos momentos nos recuerdan la fragilidad de nuestra existencia y nos entristecen, ya no solo porque no vas a volver a ver a esa persona tan importante para ti, sino porque sabemos que tarde o temprano correremos la misma suerte. Pero, ¿qué ocurriría si en lugar de tratar con la muerte en momentos puntuales de nuestras vidas tuviésemos que hacerlo todos los días? ¿Qué ocurriría si el vernos expuestos a esas sensaciones de dolor y pena fuesen algo rutinario y cotidiano? ¿Puede una familia vivir una vida normal en un lugar como una funeraria? A dos metros bajo tierra quizás trata de responder a estas preguntas, pero no de una forma frívola o desenfrenada como muchas de las producciones que nos llegan desde Estados Unidos, sino con la sencillez que pueden tener la vida de unas personas como las demás, la de los miembros de la familia Fisher. Esta sencillez y cercanía lleva a un lugar que a veces puede resultar incomodo y otras veces francamente emotivo. Pero, ¿acaso no ocurre así en nuestras vidas?

No hay duda de que hay momentos en la existencia que hay que tomárselos con tranquilidad y sosiego, saboreando el momento y disfrutando de los ligeros pero notables matices de las cosas buenas que tenemos a nuestro alcance o nos ocurren. Y esta serie es una de esas cosas. Hay que tomársela con tranquilidad, disfrutándola, como una buena comida o una sencilla y agradable charla con un ser muy querido. En un principio, quizás, la superficialidad de ciertos personajes puede dar la sensación de que nos encontramos ante seres excéntricos, muy alejados de lo que considerarías normal en una sociedad tan encorsetada como la nuestra. Sin embargo, conforme pasan los capítulos y las temporadas, se van descubriendo los pensamientos más íntimos y personales de cada uno, y te das cuenta de lo lejos que estabas de la realidad. Todos y cada uno de los personajes sienten y tienen inquietudes, tan estremecedoramente cercanas a las tuyas que no puedes evitar sentirte parte de su familia, de su vida. La trama te envuelve suavemente de tal forma que no puedes esperar para saber que será lo próximo que ocurrirá en sus vidas. Hasta que llega un momento en el que te das cuenta que sientes cada una de las cosas que les ocurren, sonríes cuando les ocurre algo bueno a los Fisher, al igual que lloras cuando les ocurre algo malo.

El eje de la serie gira en torno a varios personajes clave. Pero sobre todo lo hace alrededor de los hermanos Fisher y de su madre, Ruth Fisher (Frances Conroy). Una mujer tradicional, muy insegura y algo egoísta. Esta atraviesa varias aventuras con otros hombres tras la muerte de su marido, hasta que acaba casándose con George Sibley (James Cromwell), un buen hombre algo maniático, y con serios problemas mentales. También hay que destacar a la familia Díaz, con Federico (Freddy Rodríguez) a la cabeza. Un embalsamador con unas manos excepcionales para la recomposición corporal, y que ha trabajado con la familia desde mucho antes de la muerte de Fisher padre. Rico es de origen hispano, y su vida se centra en su familia e hijos, lo cual a veces llega a resultar agotador para el espectador, y lo que provoca un leve rechazo hacia su persona y familia.

Si hay un personaje que destaque entre el nutrido grupo de actores que componen el reparto, ese es Nate Fisher (Peter Krause), que interpreta al hijo del fallecido padre de familia que llevaba la funeraria, Nathaniel Fisher. Al comienzo de la serie nos encontramos ante un treinteañero confundido, sin rumbo en la vida, y que tiene un mísero trabajo en Seattle. Un trabajo que aceptó para huir del negocio familiar, al cual le tenía miedo desde pequeño. Sin embargo, poco a poco su actitud durante la trama va cambiando. Al encontrarse con la muerte de su padre asume parte de su responsabilidad, y retoma el trabajo en la funeraria. Más tarde consigue tener una relación estable, criar a una hija y sobreponerse al descubrimiento de que tiene un grave enfermedad. Todo ello sin estar exento de situaciones realmente duras, y rodeado día a día de muerte.

En el lado opuesto a Nate, tenemos a David Fisher (Michael C. Hall), su hermano menor. Una persona muy rígida y dada a seguir el protocolo y las reglas establecidas, además de un cristiano muy devoto. Ante la marcha de Nate de la ciudad, fue él el que se decidió a continuar con el negocio familiar, y compartía con su padre las tareas propias del trabajo, como el embalsamamiento o la atención de los clientes que requerían los servicios. Sin embargo debajo de este caparazón, David guarda muchos secretos a su familia. El primero y quizás el más relevante de todos es el de su orientación sexual, ya que David es gay, y tiene una relación con un policía negro de nombre Keith (Mathew St. Patrick). Esta relación pasa por sus altos y sus bajos en la serie, pero finalmente se acaba revelando como un amor auténtico, verdadero y sincero, que fortalece a ambos en su trayecto por la vida hacia la muerte.

Por último, tenemos a la hermana menor de los hermanos Fisher, llamada Claire (Lauren Ambrose). Al comienzo de la primera temporada nos encontramos ante una adolescente confundida. Es la menor de los hermanos, y aún va al instituto cuando muere su padre en el primer episodio. No es fácil atravesar ese periodo viviendo en una funeraria y conduciendo un coche fúnebre pintado de verde. Los hombres tampoco la tratan demasiado bien, y atraviesa varias relaciones que la hacen avanzar hacia la madurez, la cual alcanza en el cenit de la serie, protagonizando una memorable escena final dentro de un coche, acompañada por una música y un carrusel de escenas que nos muestran cual cruel e imparable es el ciclo de la vida, y que se puede afirmar con rotundidad que es uno de los momentos más emocionantes y memorables de la historia de la televisión.

Hasta siempre, Six Feet Under.

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