Los Reyes del Limbo
29 Abril 2012
20 Abril 2012
16 Abril 2012
Peter Hook, bajista y cofundador de Joy Division, padre de New Order y cerebro de otras formaciones como Revenge o Monaco, se presentaba en Málaga junto a The Light, grupo encargado de acompañar a Hook en la aventura de llevar al directo las canciones que antaño compartiera con Ian Curtis, Bernard Sumner y Stephen Morris. La excusa era la presentación de la gira Unknown pleasures. A Joy Division celebration.
Es comprensible, a priori, enarcar una ceja en señal de incredulidad ante un concierto de estas características. Sin embargo, las dudas no tardaron en disiparse a los pocos minutos. Tras los primeros temas –No love lost, Leaders of men-, Hook y compañía interpretaron al completo y en riguroso orden el álbum Unknown pleasures (1979), auténtico protagonista de la noche. Disorder, She’s lost control o Insight fueron recibidos con auténtica devoción por el público, especialmente tras quedar convencidos de que aquello estaba superando las expectativas con cierta holgura.
Con un sonido ligeramente más rocoso que el original gracias a la guitarra de Nat Wason y una voz, la de Hook, que cumple –pese a que la extraña costumbre de levantar la mano derecha cada dos segundos termine irritando-, la banda se mostró tremendamente solvente y respetuosa con unos temas apabullantes. Ya hacia la parte final pudimos disfrutar de algunas joyas de Closer (1980) –Twenty four hours, Isolation- y de clásicos como Digital, Transmission, Love will tear us apart -locura colectiva- o un Atmosphere que contó con la participación de Rowetta Satchell, ex corista de Happy Mondays.
Al igual que la actual posición Champions del Málaga C.F., el concierto de Peter Hook & The Light se recordará dentro de muchos años. Tal vez por la figura que acaparaba todas las miradas en el escenario, por un repertorio siempre espeluznante o, simplemente, por tratarse de la única parada de la gira en nuestro país. En cualquier caso, memorable.
11 Enero 2012
Había dudas en 1974, el año en que los Zeppelin conocieron a Elvis, sobre quién era el rey. Ambos compartían el mismo promotor americano, Jerry Weintraub, y cuando los Zeppelin -a excepción del bajista John Paul Jones- fueron una noche a ver un concierto suyo en el Forum de Los Angeles, Elvis sintió curiosidad por conocer a ese puñado de bárbaros ingleses de largas cabelleras que estaban agotando las entradas para sus conciertos más rápido que él. Tras cantar Love me tender se dirigió a la audiencia: “Quiero anunciar a todo el mundo que Led Zeppelin, mi banda favorita, está aquí esta noche. Me gustaría que las luces se dirigieran a ellos y espero que os unáis a mí para darles la bienvenida”. Según el road manager de la banda, Richard Cole -alguien del que no siempre había que fiarse-, cuando las luces se acercaron revelaron a un John Bonham que no había tardado mucho en quedarse dormido.
Después, la banda se presentó en la casa de Elvis en Inglewood, junto al Forum. Decidido a demostrar quién era la verdadera estrella, Presley les hizo esperar hasta que la habitación en donde los iba a recibir estuvo llena. Elvis preguntó si las historias salvajes que se contaban sobre ellos durante las giras eran ciertas. Robert Plant murmuró algo sobre sus familias y la facilidad con la que los rumores se extienden. Presley se rió y el hielo se quebró. “Estuvimos hablando con él durante un par de horas”, recuerda Plant. “Estábamos de pie, formando un círculo, y discutimos sobre todo este fenómeno, esta locura. Tendrías que buscar mucho para encontrar a alguien que supiera mejor que él de qué iba todo aquello”. Según Cole, Plant y Presley incluso terminaron intercambiando versos de algunas canciones antes de que Elvis les pidiera al grupo unos autógrafos, algo que avergonzó a Bonham.
(Texto adaptado y traducido del número especial Uncut Legends dedicado a Elvis)
6 Octubre 2011
Grabado durante cuatro noches en Houston y Forth Worth, Ladies and gentlemen: The Rolling Stones (Rollin Binzer, 1973) se destapa como una de esas cintas que, al igual que ocurría con The Last Waltz (Martin Scorsese, 1978) o Elvis: The 68 Comeback Special (Steve Binder, 2004) –citamos un par de ejemplos por no extender este pequeño texto hasta el tedio-, es de obligado visionado para todas aquellas personas que llevan esto del rock’n'roll en la sangre.
En el DVD que nos ocupa, reeditado a finales de 2010 con algún que otro extra, asistimos a la gira de presentación de Exile on Main St. (Virgin, 1972), probablemente el disco que más acertadamente define todo lo que representa un grupo como los Stones y, para muchos fieles, su mejor trabajo. Con la alineación titular de la época –es decir, Mick Taylor es dueño y señor de una de las guitarras- y las imprescindibles aportaciones de Nicky Hopkins, Bobby Keys y Jim Price -Ian Stewart aparece en la versión de Chuck Berry Bye bye Johnny-, Jagger y compañía se muestran explosivos sobre el escenario. Agresividad, espontaneidad y cierta suciedad necesaria son los denominadores comunes de una sudorosa actuación cuyo repertorio se antoja insuperable independientemente de la época del grupo en que situemos el concierto. Y eso, hablando de estos demonios, roza la exageración.
27 Julio 2011
Con la excusa de presentar su último trabajo, You are not alone (Anti, 2010), producido por Jeff Tweedy (Wilco) y en el que se combinan temas del gospel tradicional, versiones de Little Milton, John Fogerty o Randy Newman y otros escritos especialmente para el disco, Mavis Staples, que el pasado día diez de julio cumplió 72 años, terminó ofreciendo un concierto para enmarcar y recordar ad infinitum dentro del festival Terral 2011.
La de Chicago repasó canciones de sus álbumes más recientes junto a revisiones siempre laureadas (The weight) o clásicos incombustibles de épocas doradas (I’ll take you there). Todo ello mecido por corrientes en donde el rhythm & blues, el soul y el rock se alzaban como protagonistas a través de una banda de auténtico postín y cuyos nombres merecen la pena ser recordados: Yvonne Staples, Vicki Randle y Donny Gerrard a los coros, Rick Holmstrom, inmenso, a la guitarra, y una base rítmica elegante a la par que robusta formada por Stephen Hodges (batería) y Jeff Turmes (bajo y guitarra).
Si bien la figura de Mavis fue un ejemplo celestial de emoción, presencia y simpatía sobre un escenario, no lo fue menos el de una banda que en la segunda parte del concierto se embarcó en una suerte de jam instrumental que hizo aflorar numerosísimos y espontáneos aplausos entre los casi cuatrocientos afortunados que se dieron cita en el Teatro Cervantes, dentro de la que ya podríamos denominar, sin miedo alguno a sobrepasarnos, como una noche legendaria.
15 Julio 2011
Christina Rosenvinge desembarcó por fin en Málaga tras la vergonzosa suspensión de aquel fantasmagórico festival llamado Wau Pop –si lo digo no reviento: chiste eterno aquella candidatura a Ciudad de la Cultura 2016-, y lo hizo dentro de la programación del Terral 2011, que cuenta este año con Mísia, Luz Casal, Carmen París o Mavis Staples, entre otros. El formato elegido fue un suculento ménage à trois compuesto por Aurora Aroca, de Boat Beam, al violonchelo y Raúl Refree a la guitarra y coros.
Pese a que se trataba de presentar La Joven Dolores (Warner, 2011), lo cierto es que no faltaron mimos ni para su anterior trabajo, Tu labio superior (Warner, 2008) -La distancia adecuada o Negro cinturón sonaron inmejorables-, ni para canciones más añejas como Tok tok, Tú por mi o No lloro por ti. También hubo tiempo para una pieza en catalán, una versión del Hallelujah de Leonard Cohen e incluso, sorpresa final, para escucharla interpretar, tras 21 años sin hacerlo en público, ese Chas! y aparezco a tu lado tan irresistible. Semejante honor se lo debemos a su hijo de siete años, presente entre el agradecido público del Cervantes.
Entre tema y tema, la rubia de oro nos explicaba de dónde partieron algunas de las canciones de su último disco -Eva enamorada, Desierto o Canción del eco-, recuerdos de su infancia por tierras malacitanas –en donde veraneaba con su familia, “una de ésas con rostros colorados, chanclas y calcetines”- y muchísimas sonrisas. Las mismas, por cierto, que portábamos todos mientras desalojábamos el teatro.
Foto: Ymalaga.com
30 Junio 2011
“Ella comienza “Mack the Knife” cabalgando sobre el ritmo de su cuarteto. Antes, es cierto, se ha disculpado por anticipado: “Espero que recordemos la letra”. Los versos de Brecht surgen con aparente naturalidad (y swing apabullante), pero ya en la segunda estrofa aparecen las primeras lagunas, casi no se notan. En la tercera, Ella tiene ya que improvisar y, con total desparpajo, comienza la cuarta preguntando (sin abandonar la melodía, por supuesto): “Oh, what’s the next chorus?”.
A partir de ahí la historia cobra vida propia, Ella se despoja de las palabras y comienza a crear su propio mundo, primero intentando recuperar algo de la historia e inmediatamente soltándose la melena en uno de los momentos más gloriosos de la historia del jazz. Ante la sorpresa de los músicos, que no dejan de tocar la melodía, Ella va recordando a otros que habían cantado esa canción, Bobby Darin o Louis Armstrong. Es más, se lanza a una increíble imitación de Satchmo para acabar en plena apoteosis explicando sus sentimientos en ese momento.
El jazz es la creación instantánea y estos cuatro minutos largos son la confirmación más evidente y bella que pueda imaginarse de esa afirmación”.
(Texto extraído de la colección Vinilos Míticos del Jazz)
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):