Si la ves, dile hola
Tuvimos una pelea, Si llegas cerca de ella, bésala una vez por mi Veo un montón de gente, cuando salgo por ahí Puesta de sol, luna amarilla,
se fue de aquí la pasada primavera
oí que está viviendo allí
dile de mi parte que estoy bien,
aunque las cosas van algo lentas
ella pensará que la he olvidado,
no le digas que no es así
como a veces les pasa a los amantes
y pensar en cómo se fue aquella noche
todavía me da escalofríos
y aunque nuestra separación me llegó
hasta el corazón
aún vive en mi interior como si nunca
hubiésemos estado separados
siempre la he respetado,
por romper y mantenerse libre
oh, a todo lo que la hace feliz,
no quiero cerrarle el paso
aunque el regusto amargo aún permanece,
desde la noche que intenté hacerla quedarse
y oigo su nombre aquí y allá,
cuando voy de ciudad en ciudad
y nunca conseguí acostumbrarme a eso,
sólo he aprendido a dejar de escuchar
si soy demasiado sensible,
o me estoy volviendo blando
vuelvo a interpretar el pasado
me sé de memoria cada escena,
todas pasaron tan rápido
si ella vuelve a pasar por este camino,
no es difícil encontrarme
dile que puede venir a verme, si tiene tiempo
Los signos del inminente verano son ya completamente apreciables desde hace semanas; el calor comienza a tomar protagonismo en las conversaciones, las cervezas adquieren un extra de frescura y las chicas lucen tirantes y sonrisas contagiosas (no todas, ¡ay!). Ante un disco como Beach Boys’ Party! (Capitol Records, 1965) sólo podemos sonreir, cantar y bailar. Los chicos de la playa se meten en el estudio durante poco más de dos semanas y registran un puñado de temas acústicos en donde podemos encontrar, además de temas propios, versiones de los Beatles, Dylan, Phil Spector o el ya clásico Barbara Ann de los Regents. Una vez grabado le añaden una fiesta excepcional de fondo, con coros de chicas cantando y riendo. El resultado son treinta escasos minutos de disfrute colectivo gracias, en gran parte, a una aparente despreocupación completamente irresistible. ¡Vivan los Beach Boys y su verano interminable!
Aeropuerto, tercer disco de Cooper, vuelva a recopilar los distintos EPs que la banda de Alejandro Díez ha ido publicando en estos últimos años. Una forma de ofrecernos su trabajo que ha terminado convenciendo tanto al artista como a su público, gracias en gran parte a la notable calidad de las composiciones y a la cuidada presentación en cada una de sus referencias. Por tanto, en Aeropuerto (Elefant, 2009) se incluyen los temas que conformaban Días de cine (2006), Guárdame el secreto (2007) y Lemon Pop (2008), lanzamientos que conquistaron las listas de ventas estatales y el corazón de todo buen amante del pop con mayúsculas.
"La homogeneidad de la imaginación de los ocho hombres implicados en la música es extraordinaria. Hay una economía sostenida, nadie toca de más y cada nota tiene un significado preciso. Otra vez, Miles Davis presentaba algo novedoso sin dar la espalda a la tradición del jazz, sino expresando de maneras distintas algunos de sus elementos básicos. Al confirmar el papel de la batería, había rescatado el pulso de la abstracción, y al disponer de tres teclados y una guitarra improvisando figuras, había reelaborado la idea tradicional del jazz de Nueva Orleans que predicaba una improvisación colectiva detrás de una voz solista o melódica principal. Miles también encontraba nuevas formas de reconciliar varios de los elementos opuestos de su experiencia musical: la composición previa con la improvisación; la libertad con el control; la estática con la dinámica; el vocabulario del blues con la abstracción armónica; el grupo pequeño con el conjunto grande. A los cuarenta y dos años de edad, se encontraba nuevamente en medio de un período creativo brillante. Y apenas seis meses después de grabar este hito discográfico, volvería al estudio para invadir más territorios inexplorados con un álbum doble llamado Bitches Brew."
